RAFA GUILLOT da las gracias a toda l'Eliana en un emocionante escrito dirigido a la ciudadanía

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¡Gracias, por no haber reparado en vosotros mismos, ni un instante, y haberlo hecho siempre por el bien de todos nosotros! 

¡Gracias a vosotros, médicos, sanitarios, repartidores, profesionales en tiendas de alimentación, farmacias, gasolineras, entidades bancarias, personal de seguridad, quioscos, servicios básicos, barrenderos, servicios de limpieza, personal del Ayuntamiento… y a todos los que, sin querer, por nada del mundo, olvidaremos mencionar! 

¡Gracias a todos es@s ángeles del cielo que, desde sus casas, han aportado su sapiencia en confeccionar mascarillas sanitarias! 

¡Gracias a nuestro Cuerpo de Policía local, del que tanto nos honramos, por el exquisito trato dispensado y por su amabilidad eterna! 

¡Gracias al señor Alcalde, por levantar nuestro ánimo cada día y por sus sabios mensajes a los ciudadanos, para llevarles porciones de tranquilidad cotidiana, igual que hace un buen padre con sus hijos! 

¡Gracias a nuestros panaderos, por darnos de comer ese pan nuestro de cada día! 

¡Gracias a todos los rectores de nuestra Parroquia, por la Palabra recibida! 

¡Gracias a todos los medios de información, como Vivaleliana, por mantener más viva que nunca a L’Eliana y por el gran despliegue humano realizado con la única finalidad de mantenernos al tanto de todo y mantenernos en guardia constante! 

¡Gracias a quien se ha dejado tanto esfuerzo por ayudar a su pueblo en el grupo más conocido de L'Eliana en las redes sociales! 

 ¡Gracias a nuestra fotógrafa más ilustre, por iluminar este camino tortuoso con sus maravillosas imágenes! 

 ¡Gracias a todas las altas instancias que comandan el mundo del deporte elianero, por ese video extraordinario y por haber colaborado tanto por el bien de todos los deportist@s de este pueblo en estas circunstancias! 

¡Gracias, mil gracias a todos, por haber sido el corazón de este bendito pueblo! 

¡Gracias, por la valentía, por el coraje, por la generosa entrega sin reservas que nos mostráis cada día sin la más mínima queja! 

¡Gracias, mil gracias, por transformar vuestro cansancio y vuestros temores interiores en cariño hacia nosotros! 

¡Gracias a todos, por ser la luz que alumbra nuestras angustiadas penumbras y que vosotros habéis endulzado con vuestras palabras y con vuestro sudor, disipando nuestros miedos como la niebla en la lejanía! 

¡Gracias, por habernos permitido, a todos los bien nacidos que poblamos éste nuestro pueblo de L'Eliana, ver el rostro de Dios todos los días, en cada una de vuestras sonrisas, en cada uno de vuestros gestos, de vuestros actos y de vuestros votos de ánimo, ayudándonos en esta lucha sin cuartel! 

¡Gracias, mil gracias, porque no encontramos palabras precisas en este mundo con las que podamos corresponder a tanto esfuerzo generoso, palabras que puedan expresar el amor que sentimos para pagar tan alta prueba de honor y de grandeza humana! 

¡Gracias, por hacernos sentir el orgullo que sentimos por todos vosotros hasta la última célula de vuestro cuerpo! 

 ¡Perdón, mil perdones, porque jamás podremos saldar la deuda de gratitud que hemos contraído con vosotros, por más tiempo que pase… ¡ni en un millón de años! 

¡Gracias, porque, quizás sin daros cuenta, no habéis buscado este destino que os ha tocado vivir, sino que ha sido él quien ha elegido a sus mejores guerreros en esta batalla infernal en la que, sin duda, nos haréis salir como vencedores gracias a vuestra heroicidad! 

 ¡Gracias, gracias eternas a ese cuadro de mando que formáis todos juntos, que no deja de acariciar el peligro todos los días y ahí está! ¡A vosotros sólo os pedimos una cosa… que no haya ni una sola baja al final! ¡Ni una! 

 ¡Venceremos! ¡Este microscópico enemigo caerá! Pasarán los años, vendrán nuevas generaciones que eclipsarán las anteriores, pero jamás, , plantando su cara más feroz al inmisericorde enemigo como hacen los valientes ante un mar embravecido. 

Algún día nosotros ya no estaremos aquí, pero retumbarán nuestras buenas intenciones en la memoria del pueblo, y será obligación de nuestros descendientes que todos, y cada uno de vuestros nombres, cincelados en oro, permanezcan en el más alto pedestal.  

Si existe un paraíso, en él os habéis ganado entrar por la puerta más grande que pueda construirse. Y el día que la crucéis seguiréis recibiendo aplausos de flores y todo el amor del pueblo de L'Eliana.

 

Javier Soria
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