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Me he equivocado pido disculpas, no lo volveré a hacer...

Hace ya tres años de la abdicación de Juan Carlos I, pero el inicio de su declive comenzó con esta frase "me he equivocado…no lo volveré a hacer", frase que fue el hazmerreír de toda la ciudadanía.

En el último pleno del Ayuntamiento de l'Eliana, el alcalde, Salvador Torrent, cual monarca de postín, emuló al Borbón en su mágica frase, solo que como él no estará dispuesto a dimitir, cambiará las normas vigentes incumplidas para volver a estar dentro de la legalidad.

Nadie puede excusarse en el desconocimiento de la ley para evitar su cumplimiento, es una regla básica que se aprende cuando cualquier persona empieza a socializarse, ni que decir tiene si has estudiado Derecho.

En 2011 se adoptó un acuerdo por unanimidad del Pleno para el reconocimiento del trabajo de la policía local, reconocimiento que sin ninguna duda se merecen por su labor. Esquerra Unida – els Verds - Sumem, advirtió hace unos días al equipo de gobierno de la existencia de ese acuerdo normativo oficial, y por tanto que se cometería una irregularidad si se incumplía.

Como oímos todos los días, las leyes están para cumplirlas, y en l'Eliana parece que el incumplimiento por el equipo de gobierno de la normativa vigente no tiene ninguna consecuencia.

La excusa ha sido que alguien lo ha pedido. ¿Qué hará el alcalde, o el equipo de gobierno, si alguien le pide una reducción de impuestos aprobados en sesión plenaria, se lo concederán sin más, como esta petición? Seguro que no, el actual equipo de gobierno tendrá que pasar por otro pleno para deliberar e intentar cambiar la norma en una votación democrática.

Pero todo debe hacerse antes de tomar decisiones unilaterales, ¿de qué sirve esta democracia cuando el alcalde incumple la normativa y después dice que la cambiará? De nada vale que en el próximo pleno cambie la normativa, la "cacicada" ya está servida habiendo realizado una acto que no se ajusta a las decisiones plenarias y que cualquier vecino puede entender como ilegal.

Nos preocupa la interpretación del actual equipo de gobierno (PSOE y Compromis), de algunas normas de convivencia que hasta ahora habían hecho de este pueblo integrador y acogedor, y también que en las cientos de resoluciones que firma el alcalde sin pasar por el Pleno puedan haber irregularidades como esta o peores.

Pedir disculpas cuando haces algo mal, a conciencia, es burlarse de a quien le estas pidiendo disculpas, en este caso de todos los vecinos y vecinas.

José Lorente

Concejal de EU-Els Verds-SUMEM

A Rajoy y Puigdemont

Al segundo porque su iluminado empecinamiento de ir contra las más elementales normas que nos damos en una democracia, le llevan a perpetrar lo más perecido a un autogolpe de Estado. Además, no mide las consecuencias, saca a los catalanes a la calle para montar la patochada de una consulta que no reúne la mínima garantía, donde se puede votar tantas veces como uno quiera. Donde al ser ilegal, los catalanes que quieren seguir siendo catalanes y españoles, con buen criterio, no salen a votar una falsa que no tiene ningún reconocimiento.

Con el mismo sentido que este iluminado actúa en política y gobierna Cataluña de la mano de un partido al que solo le une la fiebre independentista y le separa una ideología infinita (en el supuesto caso de que la CUP tenga alguna más alla del anarquismo, que poco tiene que ver con los ideales políticos). De hecho, los autodenominados izquierdistas, no tienen ningún empacho en gobernar con una derecha corrupta que puede haber dejado a los catalanes sin varios miles de millones de euros presuntamente capitaneada por los Pujol.

Pero el registrador de la propiedad de Santa Pola, cuya titularidad deseamos muchos que vuelva a ocupar lo antes posible, en el caso catalán ha actuado como él hace siempre en política: dejando que los problemas se resuelvan solos en un cajón o que los disuelva la memoria. Y casi es su mayor mérito porque no podemos olvidar que el enquistamiento de España y Cataluña comienza por una de las pocas veces que el gallego se mueve. Esto fue en el momento en que recurrió al Constitucional, cuando seguía opositando para gobernante, el cambio de Estatuto que los catalanes se habían propuesto..

Rajoy nunca tiene quién le escriba. Más alla de su marca blanca es un senderista solitario. Y, como no consulta con quienes saben más que él, le envía ocho mil policías al gobierno catalán para que en los inevitables enfrentamientos que siempre acompañan a una manifestación multitudinaria, tengamos unos centenares de heridos, cosa más que previsible. Es decir, regala mas de ochocientos heridos a Puigdemont para que las cámaras y la prensa del mundo, que estaba pendiente, se haga el justo eco, y se nos presente a los españoles, Cataluña incluida –todavía- , como a una república bananera de Nigeria o de cualquier gobierno como los de Chávez o Maduro.

En Cataluña, antes o después, va a haber una consulta que reúna todas las garantías y en la que, probablemente, consigan la independencia, cosa que muchos españoles lamentaríamos. España es lo que es con Cataluña, con Andalucía, con Castilla y País Vasco. Pero Cataluña conseguirá la independencia y deberá tener la cortesía de agradecerla a Mariano Rajoy que es, desde hace más de diez años, una máquina de producir independentistas en serie. Y lo hace sin despeinarse; solo con ese don que la naturaleza le ha otorgado, de ser indolente, inactivo, y absolutamente incapacitado para hablar. 

Cataluña, tendrá un consulta soberanista legal, pero con otros interlocutores. Los dos jinetes de la Apocalipsis, ya han demostrado ser una desgracia política para todos.

Miguel Ángel Martínez Collado,

02/10/2017

 

 

 

¿CREAR UNA REPÚBLICA?

¿Se puede crear una república por ley? Sobre el papel, las fuerzas políticas catalanas de Junts pel SI y la CUP acaban de dar otro paso en esa dirección —tras la estruendosa jornada del 7-9-17 en el Parlament— con su  “Ley de Transitoriedad”. Los diputados de Ciudadanos, PSC y PP abandonaron el escenario parlamentario para manifestar su desacuerdo con los procedimientos antidemocráticos amparados por la presidenta Forcadell. A destacar la prédica del diputado Cuscubiela (Podem y ex del extinto PSUC), quien le afeó las malas artes utilizadas. 

La nueva ley posibilitaría dotarse de una constitución supuestamente legal sobre la que fundamentar la nueva república catalana que lo sería por la vía de los hechos y no de la legalidad vigente, repetidamente  conculcada. Así cada trámite de “desconexión” se convierte en un preámbulo de la campaña de agitación y propaganda independentista que encontrará en la Diada (11-S) su mejor caja de resonancia, cuyos efectos se prolongarán hasta el 1-O.   

Sin embargo, la realidad actual entre los ciudadanos de Cataluña, social y políticamente divididos, golpeados por la crisis económica y los atentados terroristas no parece caminar en la dirección anunciada, previamente programada por un puñado de dirigentes empoderados. Nadie sabe con certeza como desean vivir y relacionarse, hoy y ahora, los ciudadanos de Cataluña entre sí y con sus vecinos más próximos. 

El gobierno corrupto de Mariano Rajoy con su grotesca e insoportable inoperancia por toda política, ha permitido interesadamente (véanse las conexiones entre la corrupción “centralista” y la “nacionalista”) que el llamado “procés” se desarrollase hasta límites insospechados al ilusionar, sobre todo, a un número importante de jóvenes ávidos del reconocimiento de su preparación y con enormes deseosos de conseguir su inserción en el mundo laboral, de ejercer como profesionales sin necesidad de verse obligados a emigrar. Implicados con fervor militante en este ‘proceso’, han creído que no habrá futuro para ellos más que en una Cataluña independiente, desgajada del Estado español. 

Esto último no es cierto. Ningún índice económico, político o social así lo indica, pero sabemos desde los tiempos de Goebbels, que la sistemática repetición de determinadas consignas o ideas, por peregrinas e ilusorias que fueren, pueden conseguir adhesiones multitudinarias. Así viene ocurriendo en Cataluña como ocurre también en otras naciones y en diversas latitudes, sirviéndose sus promotores de la más artera propaganda en el uso y abuso de los mitos fundacionales de la nación, de sus símbolos representativos y de las conmemoraciones de impacto, en particular las dotadas de carácter festivo. Una vez más debo recomendar a quién quiera documentarse al respecto la lectura reposada del enjundioso libro: “Dioses útiles. Naciones y nacionalismos” del profesor José Álvarez Junco (Galaxia Gutemberg, 2016)  No estaría demás repasar las principales reflexiones de este autor y de Gregorio de la Fuente, acerca de los debates esencialistas y los últimos grandes paradigmas en su “El relato nacional. Historia de la historia de España”, Taurus, 2017.   

Más preguntas: ¿Puede constituirse a golpe de norma jurídica unilateral una forma de estado, desde una nación sin estado? No deberíamos olvidar que una república, sea cual fuere su formato o la ideología que la sustente es, en definitiva, y antes que otras muchas cosas, una forma de estado. 

Más allá de las dificultades existentes para explicar conceptos tan complejos y de difícil asimilación como los de nación y estado, es necesario decir que ambos, requieren de procesos históricos a menudo contaminados de extrema violencia, y siempre de complicados acuerdos políticos de imprevisible duración. Nada cambia, ni se modifica, ni se alcanza y consolida en veinticuatro horas o en pocos días. El resultado de un referéndum o de un acuerdo político, no es más que la parte visible y aparentemente fácil, de luchas y negociaciones que suelen venir de meses, años, e incluso, décadas atrás. Insto desde aquí a las partes implicadas —todos lo estamos en alguna medida— a implicarse en la negoción, más que necesaria, de una convivencia natural y necesaria.    

En fin, no hay que alarmarse. Advertidos estamos. Yo soy republicano y amo a Cataluña. Es también mi tierra. Viví allí un tiempo militando en clandestinidad contra la dictadura y allí fui detenido, torturado (Via Laietana) y encarcelado (Modelo/ Entenza), hasta ser liberado por un indulto en 1976. Hablo y escribo su lengua que también es la mía y la de todos los amantes de la cultura. He llorado y reído en sus calles y plazas, entre sus gentes y he vuelto siempre con la idea de estar en casa. No me gustaría en mi próximo viaje tener que cruzar una frontera, ni depender de un pasaporte y menos ser considerado un extranjero. 

José Antonio Vidal Castaño

(Valencia, 11-S-2017)

 

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