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Las mantas, entendidas en el sentido figurado , esas que se usan para tapar hediondas corruptelas, ni se crean, ni se destruyen –como la energía-, solo retransforman. Además, nunca son propiedad exclusiva del que amenaza con tirar de ellas. Pero Bárcenas, creyó, y así nos engañó a todos, que podría hacer de su capa, o de su manta, un sayo y pasó siete largos años haciéndonos creer que su anunciado tirón, iba a dejar al descubierto las miserias del partido, si este dejaba de protegerle. La disfrutaba a modo de concesión en diferido –que diría la Cospe-. Este fue el motivo por el que no pudo dar el tirón, anunciado a los cuatro vientos, cuando el juez lo envió al trullo.

Bárcenas, quiso tirar de la manta, hasta que alguien le recordó, que si por culpa de ese tirón, los que le habían dejado conocer de la existencia de la manta, se constipaban, no iban estar en condiciones de poder echarle un cable. Si los de arriba se constipaban, él cogería una neumonía de corrupción. Por eso ahora dice lo contrario a lo que siempre anunció. Si vienen mal dadas, ya tiene asegurado que siendo fuerte, los demás harán lo que puedan. Así, el relato ha pasado de poner al descubierto la corrupción de los nombres más poderosos, a la teoría de que todo el mundo es bueno. Cierto es, que este cambio de guión, puede favorecer su causa, pero el pueblo sabe que la primera versión era mas fiable. De hecho, damos más crédito al Bárcenas de antes, que al de ahora.

La historia es la misma que la de tantos políticos cuando les han cogido con la mano en cartera ajena. Su primera reacción es tirar de la manta, hasta que se dan cuenta a tiempo, de que la manta es lo único que puede cubrirles si tienen la mala suerte,-que pocas veces la tienen- de parar en la cárcel. Granados, tiene una manta. Rita, tenía una manta, con la que pudo taparse en el Senado hasta su muerte.. Blasco tiene una manta que usará como alfombra mágica de salir antes de donde está. La manta de Carlos Fabra, ya no a a usarla tras este crudo invierno, porque pronto estará al sol de la libertad.

Tan hipotecada está la manta de Bárcenas, que se desmiente así mismo con el mayor descaro, exculpando a toda la cúpula de un partido, a la que por descuido retrató con toda la crudeza, y creo que ton toda la verdad, hasta el punto de decir ahora que nadie cobró nada ilegal, que los donantes nunca recibieron contrapartida por sus donaciones. Solo Correa queda como único mafioso, y porque el referido, no tiene poder sobra la manta que tanto ha de servirle para salir con el mínimo daño en las decisiones judiciales sobre su caso. Porque bajo esa manta, ha decidido que hay tanta gente importante, que puede usar el poder del Estado,- no digo ya del gobierno- para amortiguarle los golpes que le puedan venir, que mejor no meneallo.

Es una estrategia de defensa, y en su derecho está de usarla. Pero para el ciudadano de a pie, la manta, los centenares de mantas que tapan corrupción que deja réditos a todos los que bajo ella se cobijan, huelen a podrido. Crea desafecto. Incita al pasotismo por la senda del desengaño. Los jueces tienen que embargar todas las mantas, visibles en tantos juicios. Y no me cabe duda, de que la mayoría quieren hacerlo. Pero tienen un órgano superior, (el CGPJ), que es un poder del Estado, nombrado por el Estado. Y perro, no come carne de perro. Decisiones políticas, infradotan a los juzgados de medios, y las causas se eternizan. Al final, por tedio y desmemoria, el pueblo ya se olvida de que tal o cual caso, que fue un bombazo en su día, ocho, o diez, o quince años después aún no han sido sentenciados. Y la distancia- también en el tiempo- es el olvido.

Si robar unas docenas de millones de Euros, pueden saldarse, con dos , tres o –como mucho- cuatro años e cárcel,, cuestiones éticas y morales aparte, puede salir a cuentas. Don Luís Bárcenas, puede terminar siendo un buen hombre hasta para el partido que ha pasado ocho años llamándole delincuente. De momento, el partido, ya es honrado para Bárcenas. .

Miguel Ángel Martínez Collado 

25/01/2016

Cinco mil euros. Cinco mil metros. Cinco mil habitantes. cinco mil periódicos. Cinco mil libros. Se indica el número y nos delimita el espacio del tema que estamos hablando. Nos puede parecer mucho, poco, normal y seguimos con la valoración de cómo nos parece la cosa.

Cinco mil muertos. Esta es la cifra, la horrible cifra, que dan los que están comprometidos con esta lacra. Cinco mil muertos, calculan que han sido sepultados en 2016, bajo las aguas del Mediterráneo, mientras intentaban llegar al Dorado de la subsistencia, de poder encontrar un lugar alejado del hambre, de la guerra, de la muerte. Detrás de este número cinco mil sí hay una profundidad con significado de terror. No quedan contenida la estadística en el número cinco mil. Es una persona, otra persona... Hasta cinco mil personas. Son cinco mil sueños, cinco mil esperanzas, cinco mil amaneceres, cinco mil seres queridos por alguien que pasan a formar parte del alimento de la fauna del Mare Nostrum.

A esto podemos añadir que el número puede ser muy benévolo porque este cálculo se basa en los datos de los que, por algún medio, se ha tenido constancia de que perecieron en busca de la tierra prometida. Me temo que pueden ser muchos más, porque la mayoría de ellos ya no contaban en la vida. Nunca habían formado parte de ningún mund, y nadie iba a echarlos de menos.

Huían, digo, de la guerra y del hambre y venían a esta parte del mundo desde la que controlamos la guerra y el hambre que otros padecen. Aquí tenemos la capacidad de dejarlos eternamente en la miseria del tercer mundo que necesitamos para poder reivindicarnos como primer mundo. Y la capacidad de proporcionarles las armas que sirven para matar. Al otro lado, otras personas que aunque están en el mundo de la miseria, no pertenecen a él, ya aprovecharan la incultura de los desheredados de la tierra para venderles un Dios a su medida por el que poder matar.

Sería injusto no hacer un reconocimiento expreso a las organizaciones españolas, europeas, de otros continentes, que día a día dedican sus vidas a salvar otras. Encomiable esfuerzo pero totalmente insuficiente. La solución la tiene el poder de los que manejan los hilos, los nuestros y los de ellos. Un continente no se salva con limosna. Se salva con la voluntad de enseñarles a que manejan escuelas, industria de este siglo, Ganadería y agricultura sostenible de este siglo. Se trata, en suma, de abrirles las puertas, de tirar las vallas y de entrenarlos para que todos podamos jugar en la misma división. Después ellos mismos dejaran de comprar dioses por los que morir.

El problema, el verdadero problema es que nosotros, los privilegiados, los de la casta porque nos ha tocado vivir en la civilización y en el orden, necesitamos tener un referente a escala muy inferior que nos sirva para reconocernos arriba de los de abajo. Cinco mil muertos. Y juntaremos cinco mil veces cinco mil muertos. Y seguiremos vendiendo armas a los que venden dioses por los que morir y matar. Porque tienen que existir otros mundos. Pero no pueden estar en este.

Miguel Ángel Martínez Collado

13/01/2017

 

 

Resultaría cómico si no fuera porque es trágico... Este es el dato: a usted, señor pensionista, en el supuesto de que cobre mil euros mensuales, le van a subir 2,50 euros al mes, o lo que es igual, 30 euros al año.. Para que sirva, para todos, sepan, que por cada 100 euros de pensión, va a cobrar 0,25 euros más en este año 2017. O dicho de otra forma: como el IPC, se nos va a plantar en el 1,50, tendrá usted un poder adquisitivo de un 1,475 menos, este año que el anterior..

El título de pensionista, solo se alcanza tras un exhaustivo examen que dura alrededor de 40 años. Unas cuatro décadas de entrega a su trabajo, a veces, en contra de tu salud, y siempre lleno de renuncias a tu tiempo, al de tu familia y a tu vida propia. Renuncias a una conciliación familiar porque no es sostenible, porque es la única manera de que el país, lo sea, ya que necesita de una red productiva, y de tu contribución con los impuestos que pagas sobre tu trabajo personal y sobre los escasos bienes que un sueldo puede proporcionarte. A cambio, el Estado, de dota de sanidad, educación, infraestructuras.

Hasta aquí, todo claro. No has hecho más que cumplir con tu obligación.. Has estado los últimos años de tu actividad, haciendo numeros para asegurarte de que después de tu jubilación, ibas a poder vivir con cierta decencia, con cierta calidad de vida, la última etapa de tu paso por el mundo.

Primero no contaste con que tu pensión, por una crisis que tú no creaste, tendrías que compartirla con tus hijos, tus nietos, que cuando esta crisis se presentó, se quedaron sin trabajo y hubo que agrandar la olla, pagarles algún recibo de luz, traerlos de nuevo a vivir contigo y comprar los libros y pagar las matrículas de los pequeños.

Al que tuvo la suerte de que alguno de sus hijos no perdiera el trabajo, asumiste la responsabilidad de llevarlos y recogerlos del colegio, tenerlos en casa durante el día, hasta que sus padres, se pudieran hacer cargo de ellos por la noche. Es decir, tu tiempo de jubilado, continuó sin ser tuyo, y tus proyectos de ocio, quedaron tirados en la cuneta de los sueños. Al margen de que cumplías una labor social, que no tuviste más remedio que asumir ante la inhibición  del Estado..

No importa. El jubilado ya no es productivo, y encima nos está costando mantener sus enfermedades. Y entre la escasa salud, y el tiempo que tienen que ejercer de yayo flautas, tampoco les queda ni tiempo, ni salud para gastar algo de su exigua paga de jubilación. Sirva de consuelo saber, que la propia Esperanza Aguirre, declara que llegar a fin de mes, le cuesta mucho trabajo.

Hombre, tal vez, si el dinero robado a las arcas públicas por quienes no representan, se hubiera destinado a subir las pensiones, a nivel del IPC. podríamos vivir un poco mas holgadamente. Pero, ¡oiga!, no sea usted egoísta; no vaya a pedir que algunos renuncien a sus tarjetas Black, a su dinero en paraísos fiscales, a sus sobres en negro, a sus comisiones por adjudicaciones . Y siéntase orgulloso, de que la precariedad con la que conviven usted y su pensión, les está sirviendo de ejemplo, para reforzar su economía ahora que tienen mando en plazo, para no pasar mañana por donde ustedes pasan hoy. ( Y no sé porque hablo de ustedes, como si esto no fuera conmigo).

Tres mil…, cuatre mil..., cinc mil..., nou mil…

Miguel Ángel Martínez Collado

09/01/2017

 

 

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